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Martes, 13 de agosto de 2019 | Leída 35 veces

Silence, la empresa española que vende más que Tesla

La S02, su moto eléctrica para flotas y "motosharing", vende más que Tesla o Nissan. Ahora la compañía barcelonesa lanza la S01, para particulares. "A veces este proyecto me recuerda al Dakar", dice su impulsor, Carlos Sotelo, que corrió ocho veces el mítico "rally"...

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La línea del horizonte, el punto donde se pierde nuestra visión, ahí es donde él tiene fijada su mirada. Para Carlos Sotelo (Barcelona, 9 de mayo de 1965), fundador, máximo responsable y alma máter de Silence, ese es su punto de referencia. A día de hoy, su empresa lidera la transición del sector de las dos ruedas hacia lo eléctrico con 3.000 motos S02 fabricadas el año pasado y afianzando su presencia de la mano del motosharing de Acciona, Scoot o Molo, empresas de mensajería, reparto o alquiler, como Aranvic, Correos o Cooltra e incluso servicios municipales, como los agentes de movilidad de algunas ciudades españolas. En la primera mitad del año, ya ha vendido 1.994 unidades, una cifra que supera las de Tesla (1.221 unidades) y Nissan (1.458 unidades). "Con lo eléctrico se da un giro completo a las tendencias de la combustión, donde los resultados de las cuatro ruedas superaban las dos", asegura Sotelo.

 

Nos citamos con él en la nueva y flamante tienda de bandera (flagship para los que gustan de anglicismos) de Silence, en la ciudad condal -abrió una en Luxemburgo en mayo-, en otra bulliciosa y ruidosa mañana barcelonesa, para charlar. Reconozco un sano pero cierto nerviosismo por mi parte: no todos los días se comparte mesa con uno de nuestros grandes pilotos de motociclismo (ocho dakares y tres títulos nacionales de enduro) que, además, es un empresario de éxito. Llega montado en una unidad preserie del nuevo modelo S01 que Silence va a poner a la venta a particulares.

 

Alto, sonriente, con la complexión perfecta para un piloto de enduro, desprende entusiasmo e ilusión con solo estrecharle la mano. "Mi vida está siendo tan dura como aquellos dakares que hacía, porque montar un proyecto como este tiene una parte de dureza, que ya no es física como era el Dakar, pero sí muy parecida porque va de tenacidad, insistencia, persistencia...", cuenta Sotelo con la chispa del piloto en sus ojos. "Me recuerda muchas veces a mis etapas del desierto de 900 kilómetros, donde había que tener la vista fija en el horizonte. Recuerdo que en el trip nos quedaban registradas velocidades máximas, con aquellas Cagivas de 250 kilos, de 184 km/h... ¡Y eran reales! Tenías una presión tan grande que te jugabas la vida", remarca. Y su visión encaja con la realidad: "Este es un proyecto que necesita de muchos recursos y hay tanto dinero en juego...", reconoce algo más serio.

 

Nacida en un garaje. Como muchas de las grandes historias empresariales todo empezó donde debe: en un garaje. En esta ocasión, en uno de Esplugues de Llobregat, aunque no todo echó a andar allí. Sotelo es un ingeniero técnico industrial ligado al mundo de las motos desde siempre. Ya de joven tuvo una tienda y un taller pero quería más. Era bueno fuera del asfalto y no tardó en competir en la modalidad de enduro, donde llegó a ser campeón de España en tres ocasiones. Pero también quería más. Ocho participaciones en el París-Dakar, en el original, forjaron su persistencia. Un tercer puesto en 1996 y las victorias de etapa dan buena fe de ello. Retirado tras una lesión de hombro, en 2003, comenzó a importar motos de Asia bajo su propia marca, CSR (Carlos Sotelo Racing) -quien escribe tuvo la suerte incluso de probar alguna-, etapa en la que aprendió que aquel continente "es muy grande" y que controlar la calidad, por aquel entonces, no era tarea fácil, "Asia, en los últimos 15 años ha dado un salto de gigante", reconoce.

 

En plena crisis, se cruza en la vida de Sotelo un australiano (VMoto) interesado en uno de sus planes, el Scartt, un vehículo de cuatro ruedas todoterreno concebido por el propio Sotelo. Le gustó tanto que le compró la idea y le invitó a ir a industrializarlo a China, donde vivió un año. Allí surgió la iniciativa de lanzar un proyecto para Europa por parte de VMoto, pero Sotelo, perfecto conocedor del mercado, sabía que "el pastel estaba ya muy repartido". Es entonces cuando sobre la mesa aparece la palabra eléctrico.

 

Tras trabajar con ellos cuatro años, comprando e impulsando los e-max (escúteres eléctricos alemanes), en 2012 cuatro soñadores con Sotelo a la cabeza se lanzan en solitario y dos años después nace su primer escúter, entonces una Scutum. Al año siguiente ya eran 15 los enrolados en la aventura. Hoy Silence cuenta con 90 empleados en sus instalaciones de Molins de Rei y espera, para final de año, que sean un centenar los profesionales trabajando, superar las 7.000 unidades fabricadas y multiplicar su facturación por tres respecto a 2018 hasta los 32 millones de euros. Comercialmente, el reto es abrir hasta 40 tiendas y afianzarse en Europa, donde ya tiene presencia en Portugal, Reino Unido, Austria, Francia, Holanda e Italia.

 

Para él, un hombre que viene de la gasolina, "el vehículo eléctrico tiene mucho sentido. Yo he vivido toda mi vida en Barcelona y he ido en moto porque te da mucha movilidad... Pero hoy las motos de combustión no respetan, porque hay muchas. Es una cuestión de masificación. Ni acústicamente, ni por polución para la vida de las ciudades". Y hay otra palanca del cambio de modelo en las urbes que Sotelo tiene clara. "He vivido la transformación del motociclista al usuario en la ciudad. Cuando tenía mi taller, que empecé con 23 años, el 80% de los clientes eran motociclistas. Eran una minoría los usuarios que solo querían la moto para desplazarse. Ahora esos usuarios son un 90% o 95%", afirma. Usuarios que, además, apuestan cada día más claramente por la energía verde.

 

[Img #49322]Producción en marcha

Tras el éxito exponencial de la S02 en el sector del motosharing -echó a rodar en 2015 con 120 unidades y en 2019 serán 8.500-, ahora toca dirigirse a los particulares. Con prestaciones similares a una 125 cc de combustión, marcha atrás y tres modos de conducción -Eco (65 km/h), City (85 km/h) y Sport (100 km/h)-, la S01 llega con un precio de 6.250 euros. Silence completó el mes pasado su objetivo de que las primeras 500 unidades fueran con prerreserva vía web, haciendo de ellas una serie numerada con una mejora en precio y otras ventajas comerciales. La producción ya ha comenzado y la entrega es inminente. Más de 200 se quedarán en Cataluña; un 11% irá a las islas Baleares; para Andalucía saldrá el 9%; a Madrid y Canarias, un 8%, y a la Comunidad Valenciana el 4% restante. Para finales de año Sotelo quiere duplicar la producción.

 

Todo el proyecto Silence gira alrededor de su batería, que en el caso de la S01 ofrece 5,5 kw/h para un motor con 7 kw de potencia y picos de 11 kw. Extraíble y diseñada por la marca con celdas de Samsung, el sistema se denomina Power Battery Pack y pesa poco más de 30 kilos, cifra que parece mucho pero tiene su truco: se transporta como un trolley gracias a un curioso sistema de dos ruedas y a un asa para poder subirla a casa o al trabajo. Se carga en cinco o seis horas cuando está completamente agotada en un enchufe estándar y, gracias a un inverter instalado, permite su uso para recargar otros dispositivos. La autonomía real, verificada bajo el nuevo ciclo de homologación L3e WMTC, es de 115 km. Silence ya trabaja, de la mano de Repsol, en un intercambiador de estas baterías similar al que tiene en su tienda de Barcelona y que en un futuro sería en formato de alquiler. Esto abarataría el precio de la S01, ya que la batería supone cerca del 40% del precio final de la moto.

 

El siguiente paso en este sentido será el Solar bE Tree, una placa fotovoltaica en forma de árbol que permitirá, gracias a la energía solar, la recarga sin tener que estar conectado a la red eléctrica. Ecología de 360º. Como curiosidad, la S01 puede conectarse mediante una aplicación desarrollada con Octo Company que mantiene la moto geolocalizada y permite arrancarla sin llave (e incluso abrir el asiento) y compartirla con quien se quiera con solo darle al afortunado una contraseña si tiene la app instalada en su móvil.

 

Silence ha sido galardonada con varios premios como el Pyme 2016 en la categoría de Innovación Tecnológica, con el EnerAgen 2015 que concede la Asociación de Agencias Españolas de Gestión de la Energía y el premio Emprendedor XXI en 2015 como la empresa con mayor potencial de crecimiento en el sector industrial nacional. El último, el pasado miércoles 3 de julio: Silence se subió al escenario de los Premis Talent de Catalunya para recoger un galardón en reconocimiento a la innovación que está aportando en movilidad. Con el apoyo de Repsol, La Caixa (Capital Risk), el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), MGS Seguros, Avança, el brazo inversor de la Generalitat y varios socios minoritarios entre los que se encuentra Sotelo, Silence es hoy una empresa con las ideas claras sobre lo que quiere y, sobre todo, lo que necesita para liderar la transición hacia lo eléctrico en las ciudades.

 

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