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Viernes, 30 de noviembre de 2018 | Leída 44 veces

Menos del 8% de los menores de 25 años puede emanciparse, frente al 30% de los europeos

Los datos de emancipación y empleo de los jóvenes españoles han empeorado en la última década y siguen lejos de la media de la UE, lo que lastra su desarrollo, aunque se han detectado avances en educación...

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Son algunas conclusiones del Índice Sintético de Desarrollo Juvenil Comparado 2018 (ISDJC-2018) elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) en el marco del ProyectoScopio, que ha estudiado el grado de desarrollo de la juventud europea de 15 a 29 años con datos de empleo, educación, emancipación, vida/salud y uso de nuevas tecnologías.

 

A nivel general España, al igual que la UE, mejora en desarrollo juvenil respecto a 2009. El Índice de desarrollo juvenil 2018 de España es de 4'9 en una escala del 1 al 10. En general, ninguna comunidad autónoma logra alcanzar la media europea global en desarrollo juvenil (6,096 puntos en 2017), y solo Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña se acercan, mientras que en la parte baja de la tabla se encuentran Extremadura, Castilla-La Mancha y Canarias.

 

España se sitúa en los últimos puestos del ránking: ocupamos el puesto 34 de 39 en Europa, y el 26 de 28 si sólo nos comparamos con países miembros de la Unión Europea. Esto nos sitúa por delante únicamente de Grecia, Bulgaria, Italia y Rumanía, debido fundamentalmente a los datos de empleo y emancipación. Los datos se basan en estadísticas de Eurostat y otras fuentes españolas.

 

Los bajos salarios y la alta temporalidad laboral lastran a los jóvenes españoles para abandonar el nido. Los índices de educación, salud y uso de las tecnologías sí han mejorado en comparación con 2009.

 

No pueden irse de casa

La tasa de emancipación de la población española entre los 20 y los 29 años ha empeorado año tras año desde 2009, incluido 2018. De hecho, en diez años ha bajado del 12,21% entre los 20 y 24 años al 7,60% en 2018, mientras que ha descendido del 44,19% entre los de 25 a 29 años al 38,20% en 2018.

 

Por el contrario, la tasa de emancipación en Europa ha ido subiendo desde 2009. En aquel año, residían fuera de su hogar de origen un 27,83% de los jóvenes de 20 a 24 años y un 57,71% de 25 a 29. En 2018, más jóvenes europeos se independizaron de casa de sus padres: un 30,44% y un 59,27%.

 

Por comunidades, Cataluña, Navarra, Baleares y Madrid son las que mejores datos de emancipación presentan, lo contrario que Asturias, Andalucía, País Vasco y Murcia.

 

La relación entre empleo y emancipación es de proporcionalidad directa: cuanto menor desempleo o empleo de mala calidad, menor porcentaje de emancipación. Este hecho se debe a que el empleo es un factor determinante, porque “sin estabilidad e ingresos mínimos, muchos jóvenes no pueden plantearse su propio proyecto de vida”, indican los responsables del estudio.

 

Mejoramos en educación

Se han encontrado avances en educación (nuestro país ocupa el puesto 18 de 28) y existen regiones como Madrid y País Vasco a la cabeza del ranking europeo, incluso por delante de países como Suecia, Finlandia y Dinamarca.

 

Pese a mantenerse en la misma posición en la lista, España mejora en todos los indicadores de educación respecto a la edición anterior: 8 de cada 10 jóvenes están escolarizados a los 18 años; aumentan los universitarios a los 22 años (32,8% frente a 31,43% de europeos); y aumentan también los jóvenes que estudian un máster (44,3% frente a 38% de la UE).

 

Asimismo, el porcentaje de jóvenes que abandonaron los estudios tras educación secundaria ha descendido del 30% en 2009 al 18,3% en 2018, si bien España sigue teniendo una de las tasas más altas de Europa.

 

La directora técnica de la Fad, Eulalia Alemany ha explicado que si la juventud española ha mejorado en educación ha sido, seguramente, por haber empeorado en el grado de empleo.

 

Alemany ha califica de "valor refugio" la educación cuando sube el desempleo y muchos jóvenes vuelven a estudiar y aumentan los niveles de desarrollo educativo, llegando a la sobrecualificación.

 

Y si también obtiene mejores posiciones en vida/salud es precisamente por seguir empeorando en emancipación, lo que conlleva a que cuenten con el respaldo de su entorno familiar.

 

Empleo

Aunque respecto a 2017 el país mejora una posición, el documento de la FAD advierte de que las tasas de temporalidad y parcialidad involuntaria son las más altas de la UE.

 

En este sentido, España tiene la mayor proporción de población joven que trabaja con contrato temporal de toda Europa, con un 56,4%, tasa que supera en 24 puntos a la media comunitaria; y un 64,2% de los jóvenes que trabaja a tiempo parcial lo hace de manera involuntaria porque el mercado laboral impide que puedan incorporarse a tiempo completo.

 

El 29,4% de los jóvenes (15 a 29 años) españoles están desempleados, frente al 13,2% en la UE. Por comunidades destaca Extremadura, con una tasa de desempleo del 42,1%, la cifra más alta por segundo año consecutivo de las 17 comunidades. Extremadura es una de las tres comunidades, junto a Canarias y Andalucía, que logra un índice inferior a Italia, el país con más paro juvenil de la UE. En el lado opuesto se encuentra Asturias.

 

Salud y competencia tecnológica

Respecto al resto de índices, el informe de la FAD destaca que en 2018 el desarrollo juvenil en el ámbito de la salud y la vida ha empeorado con respecto a 2017, cuando en Europa ha aumentado. En concreto, destaca el aumento de suicidios entre la población de 15 a 29 años y el empeoramiento en la tasa de fecundidad entre aquellos que tienen entre 22 y 25 años.

 

Por último, España mejora en la tasa de jóvenes de 16 a 29 años con nivel alto de competencias digitales, pero en conjunto sobre Tecnologías, España baja en este índice en 2018, acercándose así a los niveles europeos, dado que en Europa sube este índice.

 

Este Índice de Desarrollo Juvenil distingue entre cinco modelos: nórdico, anglosajón, Europa continental, bloque mediterráneo y Europa oriental.

 

España estaría en el de los países mediterráneos, con un modelo histórico y cultural claramente familiarista, escasez de políticas públicas de vivienda o de inserción laboral, sumado a los malos datos de empleo, lo que aboca a los jóvenes a permanecer hasta edades tardías bajo la dependencia familiar.

 

Asimismo, los jóvenes mediterráneos optan por prolongar sus estudios consiguiendo niveles de sobrecualificación en estudios superiores y muy buenas posiciones en casi todos los indicadores educativos.

 

La directora general de la Fad, Beatriz Martín ha especificado que este estudio no pretende "señalar" a nadie pero sí aportar información a las distintas administraciones e instituciones para entender "qué cosas hay que hacer para mejorar".

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