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Sábado, 13 de enero de 2018 | Leída 21 veces

Merkel logra un preacuerdo 'in extremis' con los socialdemócratas para evitar nuevas elecciones

Angela Merkel ha conseguido un preacuerdo de gobierno con los socialdemócratas en el último momento, lo que permite sacar a Alemania de la parálisis política de los últimos tres meses y concede a la líder conservadora un cuarto mandato consecutivo...

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En una negociación final que se ha prolongado durante más de 24 horas, cristianodemócratas y socialdemócratas han logrado superar enormes discrepancias sobre inmigración e impuestos, entre otras cosas.

 

El Partido Socialdemócrata (SPD) debe aún dar el visto bueno al documento consensuado en un congreso extraordinario que se celebrará el 21 de enero, y el pacto final deberá someterse al voto de sus militantes, donde persisten las dudas a una nueva alianza con Merkel. Dicho documento ya ha sido aprobado, por amplia mayoría, por la dirección del partido socialdemócrata, ya que de los más de 40 miembros de la junta directiva, tan solo seis han votado en contra.

 

Cuando el congreso del SPD de luz verde al preacuerdo, se iniciarán las negociaciones formales para suscribir un programa de gobierno, capaz de garantizar la "gobernabilidad del país" durante toda la legislatura, según ha indicado Merkel en una comparecencia conjunta con el presidente de su 'partido hermano' bávaro (CSU), Horst Seehofer, y el líder socialdemócrata Martin Schulz.

 

Este viernes se había fijado como fecha tope por los tres partidos para cerrar las discusiones "exploratorias" sobre la posibilidad de formar una nueva gran coalición, bautizada ya como 'NoGroKo' (acrónimo de neue grosse koalition).

 

Fuerte recorte a la inmigración

Entre los principales puntos acordados y fijados en un documento de 28 páginas, destaca la limitación de los demandantes de asilo a 220.000 por año y el compromiso de "reforzar y reformar" la zona euro "en estrecha colaboración" con Francia con el objetivo de que el euro "resista mejor las crisis globales".

 

Sobre el primer punto, el documento especifica que "las cifras de inmigrantes (incluidos los refugiados por guerras, los relacionados con reagrupación familiar y los reasentamientos, y restando a aquellos que abandonen el país) no sobrepasarán la horquilla de 180.000 a 220.000 al año".

 

Esa cantidad supone una fuerte recorte a la inmigración, ya que en 2015 y 2016, Alemania ha acogido a más de un millón de personas que demandan asilo en el país.

 

Dentro del capítulo de las reagrupaciones familiares, el pacto establece un máximo de entrada de 1.000 refugiados al mes. Esa reunificación se aplicará a los matrimonios previos a la salida de su país de origen de uno de los cónyuges, y siempre que a la persona en cuestión no se le atribuya ningún delito.

 

Además, el borrador del principio de acuerdo establece que se reducirá en esa misma cuantía los inmigrantes llegados desde Grecia e Italia dentro del esqueña diseñado por la UE.

 

Reforma de la eurozona junto a Francia

Respecto a la UE, destaca la intención de apoyar la transformación del mecanismo de rescates en un organismo al estilo del FMI que esté bajo control del Parlamento Europeo, y el destino de "fondos presupuestarios específicos" a la estabilización económica, la convergencia social y las reformas estructurales en la zona euro. Esos fondos "podrían servir de base a un futuro presupuesto de inversión de la eurozona", se lee en el documento.

 

Estos propósitos para Europa, defendidos por los socialdemócratas, parecen ir en la línea de las propuestas presentadas por la Comisión Europea.

 

Además, el preacuerdo de este viernes prevé aumentar los fondos de ayuda social, sin por ello tener que incrementar los impuestos, algo marcado como una línea roja a lo que se oponía la CSU. En ese sentido, el superávit de más de 38.000 millones de euros logrado en 2017 puede servir de colchón a nuevas iniciativas.

 

La subida de los tributos a los más ricos era una de las exigencias en las negociaciones de Schulz, que tampoco ha conseguido la creación de el "seguro ciudadano de enfermedad" que proponía (una especie de Seguridad Social a la que cotizarían todos los ciudadanos y que serviría para reducir la desigualdad entre los más adinerados -que disfrutan de seguros privados- y los trabajadores más modestos).

 

Al final, el documento sólo prevé un aumento de la contribución de los empleados a la financiación de los sistemas públicos de seguros.

 

Por otro lado, el documento prevé la eliminación de forma gradual del llamado "impuesto de solidaridad", creado tras la reunificación del país de 1990 para apoyar a los lander más pobres de Alemania oriental.

 

Además, se introduce el compromiso de que, en 2030, el 65% de la energía que consuma el país se generará mediante fuentes renovables.

 

La militancia socialdemócrata tiene la llave

Los objetivos no conseguidos por el SPD pueden influir en la opinión de las bases socialdemócratas, muy reticentes de por sí a una nueva alianza con la CDU.

 

El próximo día 21, los delegados elegidos por la militancia del SPD están convocados a un congreso extraordinario para pronunciarse sobre el compromiso alcanzado este viernes. Sólo tras su veredicto podrán comenzar las negociaciones formales sobre un programa de gobierno conjunto que, de lograrse, también se sometería al voto de los militantes socialdemócratas.

 

El resultado de la consulta es incierto, ya que la militancia del SPD se muestra muy escéptica ante la idea de entrar de nuevo en un gabinete de Merkel. Merkel ha gobernado junto al SPD en dos de sus tres mandatos, incluida la gran coalición que ha durado de 2013 hasta las elecciones de septiembre de 2017.

 

Esa cohabitación ha pasado factura, sobre todo, a los socialdemócratas que, en esos comicios, obtuvieron su peor resultado electoral desde la fundación de la actual república en 1949.

 

Única vía para evitar nuevos comicios

Las reuniones comenzaron a comienzos de este mes, tres meses y medio después de las elecciones, y después de que fracasara el primer intento de Merkel de formar gobierno con liberales y verdes.

 

Al comenzar el jueves la reunión, tanto Merkel como Schulz reconocieron que existían todavía "grandes escollos", pero se mostraron dispuestos a negociar hasta el final un preacuerdo que sirva de base para formar una nueva gran coalición.

 

Sólo esa fórmula daría a Merkel el Gobierno estable que desea y, tanto ella como Schulz, se han centrado en evitar la repetición de las elecciones, conscientes de que su destino político depende en buena medida de ello ya que, según la mayoría de los sondeos, sus partidos perderían apoyo y podría salir beneficiada la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

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