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Miércoles, 4 de octubre de 2017 | Leída 11 veces

El rey acusa de "deslealtad inadmisible" a la Generalitat y llama a asegurar el orden constitucional

El rey Felipe VI ha advertido de que, ante la situación "de extrema gravedad" en Cataluña, los "legítimos poderes del Estado" deben asegurar "el orden constitucional", la vigencia del Estado de derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía", y ha tachado el comportamiento de la Generalitat de "deslealtad inadmisible" y "conducta irresponsable"...

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El jefe del Estado ha pronunciado desde su despacho en el palacio de la Zarzuela un mensaje institucional, pero en ocasiones enfático, en el que ha señalado que se están viviendo "momentos muy graves para nuestra vida democrática", por lo que en estas circunstancias requiere que se dirija "directamente a los españoles". Aunque en sus palabras iba también un mensaje implícito al Gobierno que da vía libre a que se recurra al artículo 155 de la Constitución para garantizar el cumplimiento de dicha legalidad democrática.

 

Este mensaje excepcional del jefe del Estado llega dos días después del referéndum ilegal organizado por la Generalitat sobre la independencia de Cataluña y tras declarar el Govern catalán su intención de llevar al Parlamento autonómico una declaración unilateral de independencia.

 

Según el diagnóstico del monarca, "la sociedad catalana está fracturada y enfrentada", y ha responsabilizado por ello a "determinadas autoridades" -sin mencionar a la Generalitat, su presidente, el Govern o el Parlament- que "con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña".

 

Sin llamadas explícitas al diálogo, abre la vía al artículo 155

En el que ha sido su primer mensaje televisado de su reinado al margen de la alocución anual de Nochebuena, el rey se ha dirigido a los políticos catalanes para amonestar su comportamiento y su deriva, que ha "socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana" y "menospreciado los afectos y sentimientos de solidaridad" de la nación.

 

Sin embargo, no se ha permitido dar recetas políticas al Gobierno y al resto de los partidos nacionales, que en estos días tratan de dirimir una estrategia de unidad para hacer frente al desafío secesionista mientras el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, trata de acordar los términos para llevar al Parlament una declaración unilateral de independencia.

 

En su lugar, ha apelado a que la situación "requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales", y ha subrayado que "es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones".

 

Por su parte, como jefe del Estado, ha subrayado el "compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia", así como, personalmente, su "entrega al entendimiento y la concordia entre españoles" y su "compromiso como rey con la unidad y la permanencia de España".

 

Apelación al ánimo a los catalanes y el conjunto de españoles

Fundamentalmente, el rey ha lanzado un mensaje de confianza en la Constitución y los mecanismos del Estado de derecho, y otro de tranquilidad a todos los españoles y, de manera específica a los catalanes, a quienes ha dicho que no están solos. "Son momentos difíciles, pero los superaremos", ha dicho.

 

Manifestándose consciente de que en Cataluña "también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas", les ha interpelado directamente: "No están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos", ha dicho.

 

Y al conjunto de los españoles, que "viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos", también les ha transmitido un mensaje de tranquilidad, de confianza y de "esperanza". "Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos", ha agregado.

 

Un mensaje histórico

El discurso del rey, de seis minutos, pronunciado en su despacho, ha estado enmarcado en una puesta en escena austera, con la decoración habitual de la estancia, sin ninguna fotografía en especial, el rey leyendo sentado en su mesa y flanqueado por las banderas española y europea.

 

Don Felipe había dejado despejada su agenda pública para esta semana, aunque ya hace semanas, sobre todo desde que el Parlament aprobó las leyes del referéndum y de ruptura los días 6 y 7 de septiembre, estaba en contacto permanente por este asunto con el Gobierno y su presidente, Mariano Rajoy.

 

El rey Felipe ha dirigido este mensaje a los españoles en un acontecimiento inédito en su reinado y excepcional en la historia de la democracia española, con el discurso de su padre, el rey Juan Carlos I, en la noche del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, como precedente más equiparable.

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