Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Jueves, 14 de septiembre de 2017 | Leída 27 veces

Una chica india con una extraña enfermedad que le hace mudar la piel cada 45 días está siendo tratada en Málaga

Tiene 16 años y desde los cinco no va al colegio. No quería vivir hasta que el periodista español que desveló su historia, reunió a gente para sanarla...

[Img #43189]

 

Un día antes de volar, en la habitación que comparte con sus dos hermanos en una casa con paredes de madera y adobe, la pequeña Shalini Yadav no pudo pegar ojo. Estaba inquieta, nerviosa, insegura... y a la vez esperanzada. En el pueblo ya todos saben que la niña serpiente va a viajar a un país desconocido y lejano para que la curen y se acabe con ese dolor de cambiar la piel cada mes y medio. «Estamos muy agradecidos por todo lo que están haciendo por mi hija», nos hacen llegar los padres horas antes de que Shalini deje su hogar en la provincia india de Chhatarpur. Ella no para de darle vueltas a lo que le espera. Tampoco su padre, Raj Bahadur Yadav, de 45 años, consigue dormir. En pocas horas, Shalini se subirá por primera vez a un avión y emprenderá un viaje que siete meses atrás no era más que un sueño inalcanzable. Rumbo a la sanación ansiada.

 

Sábado, 15:00 de la tarde hora local. Padre e hija, acompañados por el periodista Sanjay Pandey, nuestros ojos en India, ocupan sus asientos en business reservados en el Boeing 787 que los traerá, sin escalas, a Madrid. Shalini nunca ha volado, nunca ha estado en un hotel de cinco estrellas, nunca ha viajado en un tren a 300 km por hora (lo hará desde Madrid a Málaga), ni siquiera ha visto nunca a las personas que la estarán esperando al otro lado del mundo. «El miedo más humano es el miedo a ser abandonado», reflexionaba días atrás el escritor Manuel Rivas en uno de sus artículos. A Shalini no le pasará. Al menos esta vez. A casi 8.000 kilómetros de distancia de su casa y tras nueve horas y 50 minutos en el aire, le esperan los mejores médicos (dermatólogos, internistas, oftalmólogos, genetistas, oculistas, cirujanos...) para intentar aliviarle un sufrimiento que dura ya 16 años. Desde que vino al mundo.

 

Aún no había salido el sol cuando el jueves la pequeña y su padre, con poco más que lo que llevaban puesto, emprendieron camino a Nueva Delhi en tren, unos 646 kilómetros, para encontrarse con la azafata española Vanesa Gil, instructora de personal de vuelo, otra de las personas dispuestas desde el primer día a arrimar el hombro en esta ya larga aventura. Cuando Vanesa, de 38 años, no trabaja, ayuda desinteresadamente a los demás. Fue providencial. Nadie mejor que ella para acompañar a Shalini en este vuelo de la esperanza. Un día antes del despegue voló desde Valencia, donde reside, expresamente para esta misión. Tenían bastante de qué hablar. Los cuatro se alojaron en el mismo hotel, el Roseate House New Delhi, muy cerca del aeropuerto Indira Gandhi. En él pasaron la noche previa al soñado vuelo a Madrid.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
El Noticiero de Arteixo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress